Ruta Qhapaq Ñan: el programa que llevó a los estudiantes a conocer el Perú desde el camino
“La Ruta Qhapaq Ñan, El Camino que nos une” fue un programa del Ministerio de Cultura dirigido a jóvenes de educación secundaria. A través de concursos y expediciones educativas, estudiantes de distintas regiones recorrieron el país, convivieron con comunidades y conocieron directamente su patrimonio cultural, sus ecosistemas y su diversidad.
La propia Memoria Anual 2013 del Ministerio de Cultura la define expresamente como un programa que movilizaba a estudiantes de cuarto y quinto de secundaria para recorrer el Qhapaq Ñan, participar en actividades arqueológicas, conocer distintos ecosistemas y compartir la cultura y la visión del mundo de comunidades campesinas.
Su finalidad iba mucho más allá de mostrar sitios arqueológicos. El programa buscaba propiciar el encuentro entre personas con tradiciones, prácticas y saberes diversos y formar jóvenes capaces de reconocer y valorar la naturaleza y la diversidad cultural del país.
Un programa del Estado que convirtió al país en aula
La propuesta educativa era singular porque desplazaba el aprendizaje fuera del aula. Los jóvenes no estudiaban la diversidad cultural únicamente mediante textos: viajaban hacia ella. Durante varios días visitaban comunidades, sitios arqueológicos, paisajes naturales, centros poblados y espacios históricos.
El Qhapaq Ñan funcionaba como hilo conductor. La antigua red vial permitía explicar historia e integración territorial, pero al mismo tiempo servía para encontrarse con el Perú contemporáneo: sus pobladores, alimentos, lenguas, conocimientos, prácticas productivas, ecosistemas y diferentes maneras de comprender el mundo.
Jóvenes de regiones distintas convivían, intercambiaban experiencias y conocían otras formas de vida directamente.
El Camino Inca y los sitios asociados se estudiaban en el propio territorio y en relación con las poblaciones locales.
Bosques, lagunas, nevados, costa y otros ecosistemas eran parte integral del proceso de aprendizaje.
El viaje generaba espacios cotidianos para aprender a respetar diferencias culturales, regionales y sociales.
El objetivo institucional era contribuir a formar ciudadanos capaces de reconocer la pluralidad cultural y relacionarse en condiciones de igualdad.
El aprendizaje combinaba viaje, observación, diálogo, actividades culturales y contacto con las comunidades.
2012: primera edición, “El Camino que nos une”
La primera edición reunió a 25 estudiantes de cuarto y quinto de secundaria provenientes de Puno, Loreto, Ayacucho, Lima y Callao. Fueron seleccionados mediante concurso y viajaron durante 14 días desde Áncash hasta Tumbes.
El itinerario combinó patrimonio y diversidad ambiental. Los estudiantes visitaron sitios vinculados al Qhapaq Ñan como Chavín de Huántar, Aypate y Cabeza de Vaca, y conocieron ecosistemas como el Bosque Seco de Chaparrí, bosques de neblina, nevados y lagunas de Áncash y la biodiversidad marítima de Tumbes.
La Memoria Institucional 2012 registra además que los jóvenes participaron en actividades arqueológicas, convivieron con comunidades campesinas, compartieron su cultura y visión del mundo y tuvieron experiencias con pescadores artesanales.
2013: una convocatoria verdaderamente nacional
El Ministerio de Cultura convocó a jóvenes de cuarto y quinto de secundaria de colegios públicos y privados. La convocatoria se realizó simultáneamente en los 24 departamentos y seleccionó a 26 escolares para recorrer Apurímac, Cusco y Puno durante 14 días.
La segunda edición se desarrolló en el marco del Año Internacional de la Quinua. Su recorrido permitió relacionar patrimonio, diversidad cultural y producción agrícola, destacando el valor de la quinua y su importancia para las comunidades altoandinas vinculadas al Camino Inca.
El lanzamiento mismo revelaba el alcance gubernamental de la iniciativa: el Ministerio de Cultura anunció la participación de los sectores Educación y Agricultura y la presencia de la Primera Dama de la Nación en su condición de Embajadora Especial de la FAO para el Año Internacional de la Quinua.
2015: tercera edición, la Ruta de la Emancipación
La tercera edición reunió a 25 estudiantes de 11 regiones para un recorrido de diez días por Cusco, Apurímac y Ayacucho, en el contexto de la conmemoración del Bicentenario de la Rebelión del Cusco de 1814–1815.
Esta edición muestra con particular claridad que la Ruta no era improvisada. Antes del viaje, un equipo técnico del Qhapaq Ñan – Sede Nacional coordinó con cinco municipalidades provinciales, once municipalidades distritales, siete comunidades campesinas y organizaciones sociales vinculadas al Camino Inca.
La institución señaló que la tercera edición constituía una acción contemplada en el segundo Lineamiento de Política Cultural del Ministerio de Cultura. Su finalidad era promover ciudadanos respetuosos de la diferencia cultural mediante la interacción entre jóvenes de distintas regiones.
El territorio como espacio de aprendizaje
Durante la etapa cusqueña de la Ruta de la Emancipación, los estudiantes conocieron San Pedro, Raqchi, Tinta, la casa de Túpac Amaru II, Checacupe y Chari. En esta última localidad vivieron una experiencia de convivencia al alojarse con familias de la comunidad.
También recorrieron parte del Qhapaq Ñan desde Chinchero hacia Urquillos y participaron en una ceremonia de reconocimiento a la comunidad por su contribución a la protección, conservación y promoción del Camino Inca. Después visitaron Sacsayhuamán, Qoricancha y Hauk'aypata antes de continuar hacia Apurímac.
Spot de la tercera edición
El siguiente audiovisual corresponde a la campaña de la tercera edición, “Ruta de la Emancipación”. El spot sintetiza el carácter juvenil y nacional del programa y la invitación a descubrir el país a través del viaje, el patrimonio y el encuentro.
Spot de la tercera edición de Ruta Qhapaq Ñan: “La Ruta de la Emancipación”.
Más que turismo escolar
La documentación institucional permite corregir una interpretación demasiado reducida del programa. La Ruta Qhapaq Ñan no se diseñó como un viaje turístico para escolares. La selección mediante concurso, la articulación territorial, la convivencia, la presencia de comunidades y la vinculación con políticas de interculturalidad muestran un propósito formativo mayor.
- conocieran y valoraran el patrimonio cultural material e inmaterial;
- experimentaran directamente la diversidad natural del país;
- convivieran con jóvenes y comunidades de realidades diferentes;
- intercambiaran conocimientos, prácticas y experiencias;
- desarrollaran respeto por la diferencia cultural;
- comprendieran el Qhapaq Ñan como patrimonio vivo;
- fortalecieran una ciudadanía intercultural basada en respeto e igualdad.
El Camino Inca como metáfora y como método
El nombre “El Camino que nos une” expresaba bien la propuesta. El Qhapaq Ñan había articulado históricamente territorios muy diferentes; el programa recuperaba esa capacidad integradora y la trasladaba a una experiencia educativa contemporánea.
Los estudiantes viajaban por un país que a menudo conocían solo mediante referencias escolares o medios de comunicación. En la Ruta podían verlo, escucharlo y vivirlo. El patrimonio dejaba de ser únicamente un objeto de conservación y se transformaba en un recurso para la formación ciudadana.
Una experiencia pública que merece conservarse en la memoria
Ruta Qhapaq Ñan constituye una experiencia relevante de educación intercultural desarrollada desde el Estado peruano. Su valor estuvo en utilizar el patrimonio no solamente para mirar el pasado, sino para generar encuentros entre jóvenes de diferentes regiones y construir una comprensión más amplia del país.
Desde esa perspectiva, recordar la Ruta significa también recordar una forma de política cultural en la que arqueología, naturaleza, comunidad, educación e interculturalidad podían encontrarse dentro de un mismo programa.
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